En su primer año de regreso a la presidencia, Donald Trump registró significativas ganancias personales, incluyendo aproximadamente 1.400 millones de dólares provenientes de negocios relacionados con criptomonedas vinculadas a su familia, una actividad que la Casa Blanca defendió afirmando que no constituye un conflicto de intereses.

Al ser consultado por periodistas mientras se preparaba para su primer vuelo en un nuevo avión Air Force One, donado por Qatar, Trump argumentó: «¿Saben por qué estoy obteniendo ganancias? Porque la bolsa está subiendo, todo el mundo está obteniendo beneficios».
Ante las críticas que señalan que utiliza su cargo para enriquecerse, Trump aseguró que sus ingresos se colocan en fideicomisos ciegos para evitar cualquier aprovechamiento de su posición. «Yo no me involucro en mis finanzas personales; tenemos fondos que gestionan mi dinero», afirmó. “He ganado mucho dinero antes de ser presidente, ellos invierten mi dinero y yo no hablo con ellos”.
Según el documento de 927 páginas divulgado por la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos (US Office of Government Ethics), Trump reportó activos por un valor mínimo de 2.400 millones de dólares y unos ingresos superiores a 2.200 millones. Esto contrasta con los 622 millones que sus empresas recaudaron en 2024, antes de su regreso a la presidencia.
En 2025, el expresidente obtuvo cerca de 550 millones de dólares gracias a sus vínculos con la empresa emergente World Liberty Financial (WLF), cofundada en septiembre de 2024 por sus hijos y el hijo de Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Oriente Medio. Los documentos también revelan 635 millones de dólares en regalías por un acuerdo de licencia relacionado con la criptomoneda $TRUMP, lanzada horas antes de su asunción en enero de 2025.
Estas actividades en el sector de las criptomonedas explican el casi triplicado aumento de su fortuna personal, que pasó de 2.300 millones de dólares en 2024 a 6.500 millones en 2026, según Forbes. Cabe destacar que una ley de 1978 obliga al presidente y vicepresidente estadounidenses a declarar sus ingresos y patrimonio.
Trump ha sido acusado reiteradamente de incurrir en conflictos de interés, especialmente por invertir en criptomonedas mientras impulsaba políticas para desregular el sector, lo que elevó considerablemente el valor de estos activos. En este contexto, es a la vez operador importante de la industria cripto y su principal responsable político.
“Todos estamos obteniendo beneficios. Yo obtengo beneficios porque tengo mucho dinero y mucho efectivo”, se defendió Trump.
La Casa Blanca rechazó cualquier preocupación ética. La subsecretaria principal de prensa, Anna Kelly, aseguró que ni Trump ni su familia han participado ni participarán en conflictos de interés, y destacó que el expresidente «ha convertido con orgullo a Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas». Kelly calificó las críticas como «la misma narrativa falsa y desgastada que los demócratas y los medios tradicionales han impulsado durante una década».
Por su parte, el gobernador de California, Gavin Newsom, uno de los referentes demócratas, criticó las ganancias de Trump y su familia, asegurando que mientras ellos se enriquecen, sus seguidores fueron “estafados”. En una publicación en X, Newsom sostuvo: «Los estados financieros de Trump demostraron exactamente cómo funcionó su inversión en criptomonedas: lo hizo más rico. Sus seguidores en criptomonedas fueron estafados».
Los ingresos de la primera dama, Melania Trump, también aparecen detallados en la declaración financiera presidencial, incluyendo más de 10 millones de dólares recibidos por un documental producido por Amazon sobre su vida, y más de 500.000 dólares por la venta de su libro Melania.
World Liberty Financial, que emitió su propia criptomoneda WLFI, obtuvo en su venta inicial 550 millones de dólares. Desde que comenzó a cotizar en septiembre de 2025, su valor cayó de 46 centavos a 6 centavos de dólar por unidad.
En enero de 2025, días antes de la investidura de Trump, una firma de inversiones vinculada al gobierno de Emiratos Árabes Unidos compró una participación del 49% en World Liberty, lo que generó preocupaciones éticas. Posteriormente, los emiratíes pactaron con la administración Trump la exportación de valiosos chips informáticos necesarios para la inteligencia artificial, a pesar de la oposición de algunos funcionarios de seguridad nacional.
Trump y sus tres hijos también poseían, mediante la empresa intermediaria DT Marks Defi, otros 22.500 millones de tokens WLFI, cuyo valor actual ronda los 1.300 millones de dólares. Además, Trump obtuvo varios millones gracias a participaciones en distintas empresas del sector cripto que cotizan en bolsa, como la plataforma Coinbase.
Los documentos revelan también ingresos por ventas de productos con la marca Trump —desde ropa hasta vasos, habanos, toallas, chocolates y calcomanías para automóviles—, incluyendo más de 208.000 dólares por la venta de Biblias comercializadas en asociación con el cantante country Lee Greenwood. Estos productos se venden tanto en tiendas de sus hoteles y resorts de golf como en línea.
Los activos del presidente están depositados en un fideicomiso administrado por su hijo Donald Trump Jr., pero el estatuto permite disolver la entidad en cualquier momento, lo que le permitiría recuperar el control directo de dichos activos al concluir su segundo mandato en 2029.
La Trump Organization ha explotado la popularidad de Trump en mercados clave para la política exterior estadounidense, concediendo licencias de su nombre en propiedades ubicadas en Arabia Saudita y Qatar. Solo estos acuerdos generaron más de 14 millones
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