El nivel de morosidad en el pago de créditos continúa en aumento, aunque el último informe del Banco Central indica que en los últimos meses se ha observado una desaceleración en el ritmo de crecimiento. Según la entidad, el índice de irregularidad en las financiaciones a las familias alcanzó el 12,1% en abril, lo que representa un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo y 8,4 puntos porcentuales por encima del registro del año anterior.

En su informe más reciente sobre el sector bancario, el Banco Central destacó que, aunque la morosidad general en el financiamiento al sector privado subió a 7,3%, el ritmo de deterioro «comenzó a moderarse». La entidad, dirigida por Santiago Bausili, señaló que esta desaceleración se debe principalmente a que el crecimiento real de la cartera en situación irregular se ha atenuado gradualmente, es decir, la mora sigue aumentando pero a un ritmo cada vez menor.
El segmento de crédito a los hogares acumula 18 meses consecutivos de incrementos en la morosidad. En octubre de 2024, la mora familiar era del 2,5%; en un año y medio este porcentaje se multiplicó casi por cinco, alcanzando niveles inéditos desde 2004, en un contexto en el que el Producto Bruto Interno (PBI) mantuvo tasas positivas.
El aumento de la morosidad afecta a todos los tipos de bancos, siendo más notable en los préstamos a las familias, donde se registró un crecimiento de 0,5 puntos porcentuales en solo un mes y 8,3 puntos porcentuales desde abril de 2025. En cuanto a la cartera irregular en empresas, su nivel se incrementó un 3,3% interanual.
Más allá de estos datos oficiales, la consultora 1816 advirtió en su último informe sobre el severo efecto «cicatriz» que este fenómeno dejará en la economía familiar. Actualmente, hay 5,3 millones de personas con al menos un crédito irregular, es decir, con impagos mayores a 90 días. Esto generará un problema central, ya que millones dejarán de ser considerados “sujetos de crédito” por el sistema formal durante un periodo prolongado, lo que limitará la expansión futura de los préstamos justo cuando el Gobierno apuesta a reactivar el consumo.
Según la consultora, más de una cuarta parte del universo total de tomadores de crédito en el país, que asciende a unos 20 millones de personas, está en una situación financiera irregular, una deuda que tardará años en resolverse.
Al analizar la mora por tipo de financiamiento, queda claro que las líneas asociadas al consumo diario y de subsistencia son las más afectadas por la crisis. Los préstamos personales lideraron el índice de irregularidad con un 14,9%, tras un aumento de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo.
Las tarjetas de crédito, que se han convertido en una herramienta clave para muchas familias para financiar la canasta básica, alcanzaron un nivel de morosidad del 12,5%, registrando la mayor variación mensual del informe, con un incremento de 0,7 puntos en solo treinta días.
El fenómeno de los impagos también impactó las líneas crediticias de mayor envergadura, aunque en menor medida debido a las garantías que las respaldan. Los créditos prendarios, destinados principalmente a la compra de vehículos, aumentaron 0,3 puntos porcentuales, elevando su tasa de irregularidad al 7,3%. Por su parte, los créditos hipotecarios se mantienen como la cartera más sólida del sistema financiero, con una morosidad mínima del 1,5%, a pesar de un leve incremento marginal de 0,1 punto respecto al mes anterior.
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